El libro entre los hijos de Atahualpa : la experiencia de la Red de Bibliotecas Rurales de Cajamarca
101 pueblos como parte de la sucesión invasiva. Las lenguas nativas —con el propio sentido y engranaje natural de sus palabras— no desarrollaron un sistema escrito que sustentara su visión del mundo. Los fonemas castellanos coaccionaron las voces de las lenguas aborígenes y se equipararon significantes apa- rentemente similares con significados diametralmente distintos. Este procedimiento fue acompañado, como sabe- mos, con la destrucción de las fuentes originarias de la sabiduría. Para el caso de México, por ejemplo, fray Diego de Landa cuenta en su Relación de las cosas de Yu- catán , libro escrito en 1566: «Hallámosles gran número de libros de estas sus letras y porque no tenían cosa en que no hubiese superstición, se los quemamos todos, lo cual sintieron a maravilla y les dio mucha pena». Sobre la espeluznante destrucción de los antiguos li- bros maya-aztecas en Tezcoco, fray Servando Teresa de Mier testimonia que: Al primer obispo de México se le antojó que to- dos los manuscritos simbólicos de los indios eran figuras mágicas, hechicerías y demonios y se hizo un deber religioso de exterminarlos… entregando a las llamas todas las librerías de los aztecas, de los cuales solo la de Tezcoco, que era su Atenas, se
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