El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
había convertido cada una de sus hojas verdes en oro finísimo. Y ese cambio, que todos hemos presenciado, es tan maravilloso como cualquiera de los prodigios que Eustace relató al contar la historia de Midas. EL TOQUE DE ORO Érase una vez un hombre muy rico, que ade- más era rey. Se llamaba Midas. Tenía una hija, de la cual nadie más que yo ha oído hablar y cuyo nombre nunca he sabido, o mejor dicho, he olvidado. Así es que, como me gustan los nombres extraños para las niñas, me parece bien llamarla Doradina. Al rey Midas le gustaba el oro más que cual- quier otra cosa del mundo. Apreciaba su coro- na real principalmente porque estaba com- puesta de tan precioso metal. Poseer oro, mucho oro, era la ambición más grande del rey Midas. Si algo había en la Tierra que qui- siese más que el oro, era la preciosa niñita, su
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