El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

razón, la piel del pobre animal se transformó milagrosamente en oro, convirtiéndose en uno de los objetos más hermosos jamás conocidos. Y lo colgaron de un árbol en un pequeño bos- que sagrado, donde se encuentra desde tiem- po inmemorial, siendo la envidia de los sobe- ranos más poderosos, que no poseían nada tan maravilloso en sus palacios. Si tuviera que contaros todas las aventuras de los argonautas, estaría aquí hasta el anoche- cer, y es muy posible que necesitara incluso más tiempo. Les ocurrieron sucesos realmente prodigiosos, como bien podéis juzgar por lo que ya os he relatado. En una isla fueron recibidos de forma hospita- laria por el rey Cícico, su soberano, quien cele- bró una fiesta en su honor y les trató como a hermanos. Los argonautas se percataron, sin embargo, de que aquel buen monarca parecía deprimido y preocupado. Al preguntarle qué le ocurría, el rey Cícico contestó que tanto él como sus súbditos eran hostigados e incomo-

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