El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
poderoso Hércules, cuyos hombros llegarían a sostener el cielo años después, era uno de ellos; y también estaban los gemelos Cástor y Pólux, a quienes nunca nadie osó llamar galli- nas, a pesar de haber nacido del cascarón de un huevo; y Teseo, famoso por haber dado muerte al Minotauro; y Linceo, con su maravi- llosa vista de lince, que era capaz de atravesar con su mirada una piedra de molino, o de divi- sar el centro de la tierra, descubriendo los te- soros que allí se agolpaban; y Orfeo, el más consumado de los arpistas, que cantaba y tañía la lira con tanta dulzura que las bestias más salvajes se erguían sobre las patas trase- ras y brincaban al son de su música. Y, cuando las melodías eran más conmovedoras, incluso las rocas parecían bailar, y aquellas enormes moles recubiertas de musgo se separaban de la tierra. En una ocasión, los árboles de un pe- queño bosque desenterraron sus raíces y, sa- ludándose unos a otros, interpretaron una danza campesina. Uno de los remeros era una hermosa joven lla-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx