El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
oráculo de Dodona, del cual eres hija, ¿dónde encontraré cincuenta audaces jóvenes dis- puestos a acompañarme en mi galera? Necesi- taré brazos fornidos para remar, y corazones valerosos para enfrentarse a los peligros; de otro modo, jamás conseguiremos el vellocino de oro. -¡Reúne a todos los héroes de Grecia! -replicó la figura de madera. Y, teniendo en cuenta la dificultad de la em- presa que estaba a punto de emprender, ¿acaso podía haber un consejo más sabio que aquel que recibió del mascarón de proa? In- mediatamente, envió mensajeros a todas las ciudades, notificando a los habitantes de Gre- cia que el príncipe Jasón, hijo del rey Esón, se disponía a partir en busca del vellocino de oro, y que precisaba la ayuda de los cuarenta y nueve jóvenes más fuertes y valientes del país, para que remaran en su nave y compartieran sus peligros. Y él sería el número cincuenta. Al difundirse esta noticia, los más intrépidos
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