El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
cuenta de que aquel hombre observaba dete- nidamente sus pies, uno de los cuales, como bien recordaréis, estaba descalzo, mientras el otro llevaba la sandalia de cordones dorados de su padre. -¡Miradle! ¡Miradle! -exclamó dirigiéndose a sus vecinos-. ¿Lo veis? ¡Solo calza una sanda- lia! Al oír esto, la muchedumbre empezó a mirar a Jasón; y todos mostraban gran asombro ante su aspecto. Sin embargo, lo que más pareció llamar la atención fueron sus pies. Y el joven les oía murmurar: -¡Una sandalia! ¡Una sandalia! ¡El hombre con una sandalia! ¡Al fin ha llegado! ¿De dónde procederá? ¿Qué pensará hacer? ¿Y qué le dirá el rey? El pobre Jasón, avergonzado, decidió que los habitantes de aquel país eran bastante mal educados, pues no le pareció bien que habla- ran con tanto descaro de su aspecto desaliña-
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