El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

corrido cuando llegó a un turbulento río, que cruzaba el sendero tumultuosamente mien- tras la blanca espuma se agitaba entre sus ne- gros remolinos. A pesar de no ser un río muy caudaloso en las estaciones más secas del año, las lluvias torrenciales y el deshielo de las lade- ras del monte Olimpo habían hecho crecer exageradamente su nivel; y el rumor de sus aguas era tan intenso, y parecía tan enfureci- do, que Jasón, a pesar de todo su valor, consi- deró más prudente detenerse en la orilla. El cauce del torrente estaba repleto de escabro- sas y afiladas rocas, alguna de las cuales sobre- salía por encima del agua. Y Jasón pudo ver un árbol arrastrado por la co- rriente, que se quedaba enganchado entre dos rocas, y los cadáveres de varias ovejas y de una vaca que pasaban flotando a gran veloci- dad. Para ser breve, la crecida había ocasionado enormes daños. Era evidente que el río era de- masiado profundo para poderse vadear, y es-

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