El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
del centauro. Por ello, al alcanzar la fortaleza de un hombre, decidió arreglar todo aquel asunto, y castigar al malvado Pelias por haber tratado tan injustamente a su padre. Y con esta intención, empuñó una lanza en cada mano y, cubriéndose los hombros con una piel de leopardo para protegerse de la llu- via, emprendió el anhelado viaje; y el viento mecía sus rizos dorados. La parte de su atuen- do que más le enorgullecía eran las sandalias, que habían pertenecido a su padre. Estaban exquisitamente bordadas, y se ataban a los pies con cordones de oro. Pero su forma de vestir era realmente singular, y las mujeres y los niños corrían a asomarse a puertas y ven- tanas cuando le veían llegar, pues deseaban saber dónde se dirigía aquel hermoso joven, con su piel de leopardo y sus sandalias de cor- dones dorados; y todos se preguntaban qué heroicas hazañas estaría a punto de empren- der, con una lanza en cada mano. No podría deciros cuántos kilómetros había re-
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