El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
cio del rey Plutón? -Queridísima madre -repuso Proserpina-, te contaré toda la verdad. Hasta esta misma ma- ñana ni un solo bocado había entrado en mi boca; pero hoy me trajeron una granada (tan seca que no tenía más que algunas semillas y la piel) y, desfallecida de hambre, caí en la ten- tación de darle un mordisco. En cuanto la probé, entraron el rey Plutón y Azogue. Aún no había tragado ningún trozo, pero me temo, querida madre, y espero que esto no me per- judique, que seis semillas de la granada se quedaron dentro de mi boca. -¡Ay, mi desdichada niña! ¡Ay, miserable de mí! -exclamó la madre Ceres-. Por cada una de las seis semillas, tendrás que pasar un mes al año en el palacio de Plutón. Solo te han devuelto a medias a tu madre. Serán seis meses conmigo y seis con el malva- do Rey de las Sombras. -No juzgues tan duramente al rey Plutón -dijo
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