El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

Proserpina, besando a su madre -. Tiene algunas buenas cualidades; no me im- porta vivir seis meses en su palacio, si me deja pasar los otros seis contigo. No cabe duda de que se portó muy mal al raptarme; pero, como él dice, era realmente triste estar tan solo en aquel lúgubre e inmenso palacio. Además, su humor ha mejorado mucho después de tener a una niña corriendo escaleras arriba y abajo. Me alegra saber que puedo hacerle tan feliz; y, si lo vemos así, querida madre, tenemos que dar las gracias por no tener que pasar todo el año con él. EL VELLOCINO DE ORO Cuando Jasón, hijo del destronado rey de Iolco, no era más que un niño, le enviaron lejos de sus padres para que le educara uno de los maestros más singulares de los que se haya

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