El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

había hecho. -¿Has cumplido tu promesa? -preguntó-. ¿Me traes la cabeza de Medusa con su cabellera de serpientes? Si no, hijo mío, te va a costar caro, porque necesito un regalo de boda para la princesa Hipodamia y sé que no hay nada en el mundo que pueda ser tan de su gusto. -Sí, majestad -respondió Perseo tranquilamen- te y como si no hubiera por qué asombrarse de que un joven como él hubiese llevado a cabo tal hazaña-. Traigo la cabeza de la gorgo- na con su cabellera de serpientes. -¡Vaya! Pues haz el favor de enseñármela -dijo el rey Polidectes-. Debe de ser un espectáculo curioso, si todos los viajeros que me han ha- blado de ella han dicho la verdad. -Vuestra majestad está en lo cierto -replicó Perseo-. Realmente es un objeto capaz de atraer la mirada de todo el que lo vea. Y si vuestra majestad quiere, me permitiré reco- mendar que se declare el día de hoy fiesta na-

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