El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

muy posible que tu real y sagaz persona acabe convertida en zorro. Pero sigue mis consejos y todo terminará bien. Mientras hablaba, el dios pareció buscar algo; y pronto se agachó para coger del suelo una pequeña florecilla blanca como la nieve, cuya fragancia empezó a oler. Y Ulises tuvo la certeza de que había florecido justo en el instante en que Azogue la rozara con sus dedos. -Coge esta flor, rey de Ítaca -dijo-. Protégela como a tus propios ojos, pues es extremada- mente rara y valiosa, y podrías recorrer el mundo entero sin encontrar otra semejante. Consérvala siempre en la mano, y huélela con frecuencia cuando estés dentro del palacio, sobre todo si hablas con la hechicera. Recuer- da que debes aspirar profundamente su fra- gancia si te ofrece algún manjar o te invita a beber un trago de vino en su copa. Sigue mis advertencias, y su magia no logrará convertir- te en zorro.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx