El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

vertirse en un ave de llamativo plumaje. Los leones, los lobos y los tigres que correrán a tu encuentro cuando llegues al palacio, fueron hombres de gran crueldad, cuya naturaleza guardaba un enorme parecido con las bestias salvajes en las que se han visto justamente transformados. -¿Y mis pobres compañeros? -inquirió Ulises-. ¿Ha empleado Circe sus poderes mágicos con ellos? -Ya sabes lo glotones que eran -contestó Azo- gue; y no pudo evitar reírse de lo sucedido, pues era un personaje bastante travieso-. No te sorprenderá por tanto saber que los ha con- vertido en cerdos. Si Circe no hubiera hecho cosas mucho más terribles, apenas podríamos culparla por ello. -¿Y hay algo que yo pueda hacer? -quiso saber Ulises. -Necesitarás de toda tu astucia y de un poqui- to de la mía -dijo Azogue-; de lo contrario, es

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