El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
espíritu del pájaro se había impregnado de au- téntica compasión humana. Pero los demás marineros, olfateando el humo que salía de la chimenea, empezaron a burlarse. El más bru- tal de todos, que tenía fama de ser el mayor glotón de la nave, dijo algo tan malvado y tan cruel que aún no alcanzo a comprender cómo su solo pensamiento no lo transformó en una bestia salvaje, pues no hay duda de que su na- turaleza hacía mucho tiempo que había deja- do de ser humana. -Ese fastidioso e impertinente pájaro -afirmó- sería un exquisito aperitivo. ¡Qué delicioso bocado! ¡Cómo se desharía entre los dientes! Como se ponga a mi alcan- ce, lo atraparé para llevárselo al cocinero de palacio y le diré que lo ensarte en una broque- ta. Nada más pronunciar estas palabras, el aveci- lla se alejó piando más dolorosamente que nunca.
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