El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

Por todo ello, decidió regresar a la nave y con- tar a sus compañeros lo sucedido. Esto pareció satisfacer al pájaro. Tan pronto como Ulises giró sobre sus talones, voló a la cima de un árbol y empezó a picotear insectos con su largo y afilado pico; pues debéis saber que pertenecía a la familia de los pájaros car- pinteros, y debía ganarse la vida como cual- quier ave de su especie. Sin embargo, al tiem- po que picoteaba en la corteza del árbol, el pa- jarillo, recordando su pena, repetía sin cesar: -¡Pío, pío, pío! Mientras regresaba a la orilla del mar, Ulises tuvo la suerte de matar un enorme venado, clavándole su afilada lanza en el lomo. Colo- cándolo sobre sus hombros (pues era extraor- dinariamente fuerte), avanzó con dificultad hasta la nave, donde lo dejó a los pies de sus hambrientos compañeros. Como ya os he co- mentado antes, algunos de los camaradas del rey Ulises eran realmente glotones. Según he oído decir, la carne de cerdo era su alimento

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