El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
bir alimento. Y el príncipe o noble de aquel pa- lacio tendría que ser un miserable tacaño si no les invitaba, por lo menos, a comer las sobras de su mesa. Cuando el rey Ulises, encantado con su idea, empezó a caminar en dirección al palacio, oyó una explosión de gorjeos y trinos en la rama de un árbol cercano. Unos instantes después, un pájaro voló hacia él, y pareció quedar sus- pendido en el aire, mientras las alas le rozaban casi el rostro. Era un hermoso y diminuto paja- rillo de cuerpo y alas color púrpura, con las patas amarillas, un círculo de plumas doradas alrededor del cuello, y un penacho dorado en la cabeza, que recordaba a la corona de un rey en miniatura. Ulises intentó atraparlo, pero el pájaro se alejó aleteando, mientras continua- ba piando en tono lastimero, como si quisiera contar una triste historia y, al no poder hablar el lenguaje de los hombres, expresara así su desesperación. Y, cuando Ulises quiso ahuyen- tarlo, se posó sobre la rama más cercana, re- voloteaba a su alrededor, y cada vez que hacía
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