El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
braba a sacar tiempo de sus obligaciones reales para enseñarles el abecedario, que in- ventó en interés de los pequeños; aunque me temo que mucha gente menuda como voso- tros no se lo agradezca tanto como debiera. EL PALACIO DE CIRCE Sin duda, alguno de vosotros habrá oído ha- blar del astuto rey Ulises, de cómo abandonó su patria para acudir al asedio de Troya y de cómo, una vez conquistada y reducida a ceni- zas tan famosa ciudad, pasó diez largos años intentando regresar a su pequeño reino de Ítaca. Y sucedió que, en el curso de aquel fati- goso viaje, Ulises desembarcó en una isla fértil y hermosa, cuyo nombre desconocía. Pues poco tiempo antes de llegar a esa isla, una te- rrible tempestad o, para ser más exactos, una suma de violentas tempestades, había desvia- do sus naves a unas aguas desconocidas por
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