El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

oscuridad: -¡Recordadlo bien! ¡Jamás volváis a subir estas escaleras sin la niña! -¡Jamás! -respondió entre sollozos la reina Te- lefasa. -¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! -repitieron los tres hermanos y Taso. Y cumplieron su palabra. Año tras año, el rey Agenor en la soledad de su hermoso palacio, esperó en vano su regreso, anhelando oír sus pisadas, la voz familiar de la reina, la alegre charla de Cadmo, Fénix, Cílix y Taso y el parlo- teo infantil de la pequeña Europa. Sin embar- go, transcurrió tanto tiempo que, si finalmente hubieran regresado, el rey no habría reconoci- do la voz de Telefasa ni las risas de sus hijos, que tanto alboroto armaban cuando jugaban en palacio. Y ahora dejaremos al rey Agenor sentado en su trono y viajaremos con la reina Telefasa y sus cuatro jóvenes compañeros. Siguieron adelante sin desfallecer jamás y re-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx