El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

como si no tuviera nada que temer de nuestra ira. ¡Compatriotas! Ha llegado el momento de de- cidir qué imagen de nuestro pueblo deseamos dar al mundo y cómo nos juzgará la historia si dejamos que todas estas ignominias queden sin venganza. “Anteo era nuestro hermano, nacido de la misma madre, a quien debemos estos múscu- los y estos tendones, así como estos corazones llenos de valentía que tanto le enorgullecie- ron. Fue un fiel aliado, y cayó luchando tanto por los derechos de nuestra patria como por su propia integridad. Nosotros, al igual que nuestros antepasados, hemos convivido amis- tosamente con él, y nos hemos tratado con respeto y amor, de hombre a hombre, durante generaciones y generaciones. Recordad con cuánta frecuencia todo nuestro pueblo ha des- cansado bajo su sombra y cómo nuestros pe- queños jugaban al escondite entre los nudos de sus cabellos; tampoco olvidéis cómo cami-

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