El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
era mucho más sabio que el torpe gigante, y había estudiado el mejor modo de enfrentarse a aquel enorme monstruo nacido de la tierra con el fin de derrotarle, a pesar de la poderosa ayuda de su madre. Por ello, supo esperar el momento oportuno y, justo cuando el gigante se abalanzó sobre él, lo atrapó con ambas manos y, alzándolo en vilo, lo sujetó por encima de su cabeza. Imaginaos la escena, mis queridos amiguitos. Debió de ser todo un espectáculo contemplar a aquella criatura monstruosa con la cabeza hacia abajo, pataleando en el aire, retorciendo su inmenso corpachón, al igual que un recién nacido. Pero lo más asombroso fue que, tan pronto como Anteo estuvo alejado de la tierra, el vigor que esta le transmitía empezó a desva- necerse. Hércules pronto comprendió que su fastidioso enemigo era cada vez más débil, no solo porque pataleaba y luchaba con menor violencia, sino también porque el terrible es-
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