El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

-¡Miserable! ¡No permitiré que des un paso más! -vociferó Anteo lanzándole una mirada aún más terrible; pues había oído hablar del poderoso Hércules y le tenía un profundo odio-. ¡Y tampoco regresarás a tu tierra! -¿Y cómo vas a impedírmelo? -preguntó Hér- cules. -Golpeándote con este pino -gritó el gigante, frunciendo el ceño hasta convertirse en el monstruo más feo de África-. Soy cinco veces más fuerte que tú y, en cuanto golpee la tierra con este pie, seré quinientas veces más pode- roso. Sin embargo, me avergüenza matar a un enano tan insignificante y débil como tú, de modo que te convertiré en mi esclavo. Tira, por favor, tu mazo y las demás armas. Tengo la intención de hacerme un par de guantes con tu piel de león. -Pues entonces, ¡ven! ¡A ver si eres capaz de quitármela de los hombros! -exclamó Hércules levantando su mazo.

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