El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
-Es Talos, el hombre de bronce -le respondió este. -¿Y es un gigante de verdad o una estatua de bronce? -inquirió el joven príncipe. -Es algo que siempre me ha llenado de asom- bro -contestó nuevamente el capitán-. Hay quien afirma que Talos fue forjado para el rey Minos por el propio Vulcano, el más hábil arte- sano del metal. Pero ¿ha visto alguna vez el ojo humano una estatua de bronce que dé tres vueltas diarias a una isla, como hace ese gigante alrededor de Creta, y desafíe a todas las naves que se aproximan a sus costas? Y, por otra parte, ¿qué ser vivo podría recorrer sin descanso más de dos mil quinientos kiló- metros en veinticuatro horas, como hace Talos, sin sentarse ni una sola vez a descansar? Es un verdadero enigma, se mire por donde se mire. El barco continuó avanzando hacia la costa; y muy pronto llegó hasta Teseo el estruendo metálico de los esforzados pasos del gigante
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