El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

los devore. -¡El Minotauro! -exclamó Teseo; y, como era un príncipe joven y valiente, llevó su mano a la empuñadura de la espada-. ¿Y qué clase de monstruo es? ¿Acaso no es posible acabar con él, aun a riesgo de la propia vida? Pero el rey Egeo lo negó, moviendo tristemen- te su venerable cabeza, y, para convencerle de que no existía la menor esperanza, le contó toda la historia. Al parecer, en la isla de Creta habitaba un monstruo aterrador, al que todos conocían como el Minotauro. Tenía medio cuerpo de hombre y medio cuerpo de toro, y el conjunto era una criatura tan espantosa que el simple hecho de pensar en ella aún nos ins- pira repugnancia. Si no pudiera evitarse su existencia, esta debería transcurrir en alguna isla desierta, o en la oscuridad de alguna pro- funda caverna, donde nadie se viera atormen- tado por su presencia abominable. No obstan- te, el rey Minos, soberano de Creta, gastó una considerable fortuna en construir un lugar

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