El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
taría ayudarle con su juventud y su fuerza! ¡Cuántos deseos de animarle con la dicha de su amor! Cuando un hijo acoge a su padre en su afectuoso corazón, logra rejuvenecerle mucho más que el fuego del caldero mágico de Medea. Y eso fue lo que decidió hacer Teseo. Apenas podía esperar a que le recono- ciera el rey Egeo, tan grande era su impacien- cia por echarse en sus brazos. Acercándose hasta los pies del trono, intentó pronunciar unas palabras que había estado preparando mientras subía las escaleras. Mas se vio embargado por una tierna emoción que pareció desbordar su corazón e inundar su garganta. El pobre Teseo no sabía qué hacer ni qué decir mientras no pudiera abrir su corazón al rey. La astuta Medea adivinó lo que ocurría en la cabeza del joven. Y su maldad nunca fue tan terrible como en aquellos momentos (me echo a temblar solo de mencionarlo), pues es- taba dispuesta a hacer cualquier cosa para convertir el amor de Teseo en ruina y destruc- ción.
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