El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

con sus pequeños amigos. Los niños estaban aún más entusiasmados con los relatos del presente volumen que con los del que ya había sido publicado. Asimismo, el señor Prin- gle, auténtico experto en temas clásicos, había escuchado dos o tres de esos cuentos, censu- rándolos todavía con mayor severidad que “Las tres manzanas de oro”; por todo ello, ha- biendo recibido una de cal y otra de arena, Eustace Bright está convencido de que existen bastantes posibilidades de obtener el mismo éxito de público con esta obra que con El libro de las maravillas . Pregunté a Eustace por todos sus pequeños amigos, pues sé que todos esos niños buenos que me escriben para pedir un nuevo libro sobre mitos clásicos estarán impacientes por tener noticias de ellos. Y me alegra poder deci- ros que todos se hallan (excepto Trébol) en un excelente estado de salud y de ánimo. Siem- previva es casi una señorita y, según Eustace, continúa tan descarada como siempre. Preten- de ser demasiado mayor para perder el tiem-

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