El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

po con estas historias; y, sin embargo, las es- cucha siempre con enorme atención, riéndose de ellas en cuanto acaban. Pimpinela ha creci- do mucho, y es de esperar que en un mes o dos cierre su casita de muñecas. Arándano ha aprendido a leer y a escribir, y va vestido con americana y pantalones largos, algo de lo que no puedo alegrarme. Flor de Limón, Ojos Azules, Vainilla y Campanilla han tenido la escarlatina, pero se recuperaron pronto. Pensamiento, Junquillo y Zanahoria cogieron la tosferina, y se enfrentaron valien- temente a ella, saliendo al aire libre cada vez que brillaba el sol. Mimosa, en otoño, cogió el sarampión o una erupción muy parecida, aun- que no pareció estar enferma ni un solo día. A la pobre Trébol le ha empezado a salir su se- gundo diente, por lo que anda un poco malhu- morada; y su aspecto no mejora ni siquiera cuando sonríe, pues justo detrás de los labios deja entrever un hueco casi tan grande como la puerta de un granero.

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