El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
original apenas tenían importancia. Quizá por ello, desaparecían por completo en cuanto el joven estudiante ponía la imaginación al servi- cio de aquel inocente círculo de pequeños, que no dejaban de mirarle con los ojos bien abiertos, impacientes por escuchar sus pala- bras. Así pues, estos relatos (de forma natural, sin exigir ningún esfuerzo al narrador) se transformaban y recobraban la forma que pro- bablemente tuvieron en la infancia del mundo. Según afirma Eustace Bright, el primer poeta que contó esas maravillosas leyendas vivía aún en la Edad de Oro. El mal no existía; y el dolor, la desgracia y el crimen eran simples sombras creadas por la propia imaginación, como si sir- vieran de refugio de una realidad demasiado luminosa. Es posible que se limitaran a ser sueños proféticos, que el hombre ignoraba al despertar. Actualmente, los niños son los únicos repre- sentantes de aquella época feliz, por lo que debemos elevar nuestro intelecto e imagina- ción al nivel de la infancia, con el fin de recrear
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx