El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
cas desfavorables de mis leyendas, y el pobre señor Pringle también… ¡iremos a parar al fuego y nos convertiremos todos en humo! Nuestro vecino de la casa de ladrillo es una de esas personas inofensivas, por lo que sé, en lo que respecta al resto del mundo; pero algo me dice al oído que tiene un terrible poder sobre nosotros, un poder cercano al de la total ani- quilación. -¿Y también Tanglewood se convertiría en humo, como nosotros? -preguntó Pimpinela, bajo el tremendo efecto de la amenaza de destrucción-. Y ¿qué sería de Ben y Bruin? - Tanglewood seguiría existiendo -contestó el estudiante-, tal como es ahora, pero con una familia completamente distinta. Y Ben y Bruin estarían aún vivos y darían buena cuenta de los huesos de la comida, sin pensar siquiera en lo bien que se lo pasaban con nosotros. -Pero ¿qué tonterías dices? -exclamó Siempre- viva. Entretenida en esta charla ociosa, la comitiva
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