El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

aquella era la terrible Quimera de las tres ca- bezas. Había encontrado la caverna de la Qui- mera. La serpiente, el león y la cabra no eran tres criaturas distintas, como había supuesto, sino un monstruo solo. ¡Qué cosa más horrible y más odiosa! Aun dor- mitando, como dormitaban sus dos terceras partes, tenía entre sus abominables mandíbu- las los restos de un infortunado cordero, o tal vez (pero me resisto a pensarlo) de algún pobre niño que las tres bocazas habían estado mordisqueando antes de quedarse dormidas dos de ellas. De pronto, como si saliese de un sueño, Bele- rofonte cayó en la cuenta de que aquella era la Quimera. Pegaso pareció también compren- derlo y dio un relincho, que sonó como un cla- rín de guerra. Al oírlo se alzaron las tres cabe- zas y vomitaron grandes llamaradas. Antes de que Belerofonte pudiera pensar lo que debía hacer, se lanzó el monstruo fuera de la caver- na y fue contra él, con las inmensas fauces

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