El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
en su seno! ¿Y esta es Pirene? Gracias, linda doncella, por haberme dicho su nombre. Pre- cisamente vengo de muy lejanas tierras bus- cando este sitio. Un campesino de mediana edad (que llevaba una vaca a beber de la fuente) miró fijamente al joven Belerofonte y la magnífica brida que llevaba en la mano. -Sí que las fuentes andan escasas en tu país - observó-, si vienes de tan lejos en busca de la fuente de Pirene; pero dime, ¿has perdido tu caballo? Veo que llevas la brida en la mano, y bien bonita es con esa doble hilera de piedras relucientes. Si el caballo es tan hermoso como la brida, es para compadecerte por haberte quedado sin él. -No he perdido ningún caballo -dijo Belerofon- te sonriendo-, pero voy buscando uno muy fa- moso, que según me han informado los sa- bios, solo por aquí puede encontrarse. ¿Sabéis si Pegaso, el caballo con alas, sigue viniendo a la fuente de Pirene, como hacía en tiempos de
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