El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

planicie; o mejor dicho, una meseta bastante ancha; en ella había una casa y un cobertizo a cierta distancia. La casa era el hogar de una fa- milia solitaria, y a veces las nubes, de las cua- les caía la lluvia o la nieve sobre el valle, esta- ban por debajo de aquella casa sola y desam- parada. En el punto más alto había un montón de pie- dras y en medio de ellas estaba clavado un gran mástil con una banderita. Eustace condu- jo allí a los niños y les dijo que mirasen el pa- norama y viesen la gran extensión de hermoso mundo que podían abarcar de una ojeada. Y, a medida que miraban, parecía que se les iban agrandando los ojos. Al sur, Monument Mountain era aún el centro del paisaje, pero parecía haberse hundido y ahora no era sino un miembro indiferenciado de una gran familia montañosa. Detrás de ella, la cordillera de los Taconic, que desde la casa parecía lejana y no muy alta, había crecido y se había elevado. El hermoso lago se veía con

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