El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

si ambos fuesen uno solo y hablasen a la vez desde lo más hondo de su corazón. Era fácil comprender que la anciana pareja había reno- vado su vida e iba a pasar lo menos cien años tranquilos y deleitosos: Filemón transformado en roble y Baucis en tilo. ¡Oh, qué hospitalaria la sombra que daban! Siempre que un cami- nante se detenía bajo ella, oía el placentero murmullo de las hojas sobre su cabeza y se maravillaba al ver cómo el rumor aquel pare- cía una cadencia de palabras que dijese: -¡Bienvenido, bienvenido, viajero! Y algún alma buena, que sabía lo que habría agradado a Filemón y a Baucis, construyó un banco circular alrededor de su tronco donde, mucho tiempo después, los cansados, los hambrientos y los sedientos solían descansar y beber leche abundante del cántaro milagroso. ¡Ojalá lo tuviéramos nosotros aquí ahora! LA LADERA DE LA COLINA

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