El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

Después del cuento -¿Cuánto cabía en el cántaro? -preguntó Arán- dano. -Dos cuartillos escasos -respondió el estudian- te-; pero podías sacar leche de él hasta llenar una artesa. La verdad es que manaba sin cesar y no se secaba ni en pleno verano, lo cual no le sucede a ese arroyito que ahora corre hacien- do tanto ruido por el valle. -Y ¿dónde está ahora el cántaro? -preguntó el niño. -Se rompió, siento decirlo, pero es verdad, hace unos veinticinco mil años -respondió el primo Eustace-. Lo arreglaron lo mejor posible; pero, aunque siguió sirviendo para la leche, ya nunca volvió a llenarse solo. Así que ya no tenía más mérito que cualquier otro cántaro viejo y rajado. -¡Qué lástima! -exclamaron al mismo tiempo todos los chiquillos.

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