El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

maravillas y es capaz de convertir los manjares más humildes en néctar y ambrosía. -Recibimiento cordial sí que tendréis -exclamó Baucis-, y además un poco de miel, que por ca- sualidad me queda, y un racimo de uvas color de púrpura. -Pero ¡madre Baucis, eso es un festín! -excla- mó Azogue riéndose-. ¡Un festín completo! Y ya verás qué bien represento yo mi papel de invitado. ¡Creo que en mi vida he tenido más hambre! -¡Los dioses nos ayuden! -dijo en voz baja Bau- cis a su marido-. ¡Si este joven trae el hambre que dice, temo que va a quedarse a medio cenar! Todos entraron en la cabaña. Y ahora, oyentes míos, ¿queréis que os cuente algo que os hará abrir los ojos de par en par? Ciertamente es una de las cosas más extrañas de toda esta historia.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx