El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

Cuando el gigante pudo ver a Hércules, en pie todavía a la orilla del mar, le gritó de nuevo: -Soy Atlas, el gigante más fuerte del mundo, y sostengo el cielo sobre mi cabeza. -Ya lo veo -contestó Hércules-. ¿Puedes ense- ñarme el camino del jardín de las Hespérides? -¿Qué buscas allí? -preguntó el gigante. -Quiero tres manzanas de oro -gritó Hércules- para mi primo, el rey. -Nadie más que yo -afirmó el gigante- puede ir al jardín de las Hespérides y coger las manza- nas de oro. Si no fuera por este encarguito de sostener el cielo, daría media docena de zan- cadas por el mar y te las traería. -Eres muy amable -replicó Hércules-. ¿Y no puedes dejar el cielo apoyado sobre una mon- taña? -No hay ninguna que tenga la altura suficiente -dijo Atlas moviendo la cabeza

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