El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

aventuras. Era una maravilla más grande que la Hidra de las nueve cabezas, que se duplica- ban a medida que las iban cortando; más gran- de que Anteo; más grande que todo lo que haya podido ver nadie antes o después de los tiempos de Hércules y que cualquier cosa que puedan ver los viajeros de los tiempos futuros. ¡Era un gigante! Pero ¡qué gigante más intolerablemente enor- me! Un gigante alto como una montaña, tan grande que las nubes rodeaban su talle como un cinturón y pendían de sus mejillas como una barba blanca. Volaban además por delan- te de sus ojos inmensos, por lo que no le deja- ban ver a Hércules ni la copa de oro en que viajaba. Y lo más maravilloso era que el gigan- te tenía levantadas sus grandes manos y pare- cía sostener el cielo, que según pudo entrever Hércules a través de las nubes, se apoyaba sobre su cabeza. Realmente, esto parece exce- sivo e increíble. Mientras tanto, la resplandeciente copa seguía

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