El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
bamboleaban ligeramente de un lado a otro, y el movimiento era tan suave que Hércules, suavemente mecido, cayó pronto en un sueño delicioso. Llevaba ya mucho tiempo durmiendo, proba- blemente, cuando la copa tropezó contra una roca y, de este modo, resonó y repercutió a través de su sustancia de oro o bronce, cien veces más fuerte que la mayor campana de iglesia que hayáis oído. El ruido despertó a Hércules, que inmediatamente se levantó y examinó el lugar en que se hallaba. No tardó mucho en darse cuenta de que la copa había flotado a través de gran parte del mar y estaba acercándose a la costa de lo que le pareció ser una isla. Y, en aquella isla, ¿qué creéis que vio? No, no lograréis jamás adivinarlo, aunque lo intentéis cincuenta mil veces. Indudablemente aquel fue el más admirable espectáculo de cuantos había visto Hércules en todo el curso de sus maravillosos viajes y
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