El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
malas hierbas, dudaba mucha gente de que pudiera haber verdaderos árboles cuyas ramas tuvieran manzanas de oro macizo. Todos ha- bían oído hablar de ellas pero nadie recordaba haber visto ninguna. De todos modos, los niños escuchaban, bo- quiabiertos, los cuentos del árbol de las man- zanas de oro, y se proponían descubrirlo cuan- do llegasen a ser mayores. En busca del mara- villoso fruto iban los jóvenes valerosos que deseaban emprender hazañas más señaladas que sus compañeros. Muchos de ellos no vol- vieron jamás, y ninguno trajo las manzanas. ¿No es maravilloso que les fuera imposible co- gerlas? Se contaba que bajo el árbol había un dragón de cien terribles cabezas: cincuenta de ellas vigilaban siempre, mientras las otras cin- cuenta dormían. Me parece a mí que apenas valía la pena co- rrer tanto peligro por una manzana de oro ma- cizo. Si hubieran sido manzanas dulces, jugo- sas, en su punto, ya habría sido otra cosa. En-
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