El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
tenga la bondad de recordar que me dirijo a la imaginación y a la comprensión de los niños, no a las de usted. E inmediatamente el estudiante aprovechó el primer tema que se le presentó. Se le ocurrió al ver un plato de manzanas sobre la chime- nea. LAS TRES MANZANAS DE ORO ¿Nunca habéis oído hablar de las manzanas de oro que se criaban en el jardín de las Hespéri- des? ¡Oh, aquellas sí que eran manzanas! Si las hubiera iguales en los huertos de ahora, ¡ya valdrían dinero! Pero no hay en todo el mundo, supongo, ni un solo árbol como aquel frutal maravilloso ni queda pepita alguna de aquellas manzanas. Incluso en los tiempos antiguos, muy antiguos, ya casi olvidados, en que el jardín de las Hes- pérides no había sido invadido aún por las
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