El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

ron en la caja para consolar al género humano de todo el enjambre de males que estaba des- tinado a caer sobre él. ¡No temáis! Ya veréis cómo lo pasamos muy bien, a pesar de todo. -Tus alas tienen muchos colores, como el arco iris -exclamó Pandora-. ¡Qué bonitas son! -Sí, son como el arco iris -dijo Esperanza-, por- que, aunque soy alegre por naturaleza, estoy hecha tanto de lágrimas como de sonrisas. -¿Y te quedarás con nosotros? -preguntó Epi- meteo-. ¿Siempre, para siempre? -Siempre que me necesitéis, me tendréis -dijo Esperanza con su agradable sonrisa-, y me ne- cesitaréis mientras estéis en el mundo. Prome- to no abandonaros nunca. Vendrán tiempos y ocasiones, de cuando en cuando, en que me habré desvanecido por completo. Pero otra vez, y otra vez, y otra y otra, cuando menos lo penséis, veréis el resplandor de mis alas en el techo de vuestra cabaña. Sí, hijos míos, y sé

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