El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
que luego os darán una cosa muy buena y muy bonita. -¡Oh, dinos qué es! -exclamaron los niños-. ¡Dinos qué es! -No me preguntéis -respondió la Esperanza, poniéndose un dedo en los labios de rosa-. Pero no desesperéis de alcanzarlo, aunque no os llegue mientras viváis en la Tierra. ¡Creed en mi promesa, porque es verdad! -¡Te creemos! -exclamaron a un tiempo Pan- dora y Epimeteo. Y así lo hicieron. Y no solo ellos, sino todo el que ha vivido, ha creído en la Esperanza. Y, para deciros la verdad, no puedo menos de alegrarme (aunque desde luego fue cosa muy mal hecha), no puedo menos de ale- grarme, digo, de que nuestra alocada Pandora levantase la tapa de la caja. Sin duda… sin duda… los males siguen revoloteando por el mundo y han aumentado en vez de disminuir, son una serie de duendes feísimos y llevan en
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