El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
mentaron y afligieron a toda la gente menuda que fueron encontrando a su paso que en mucho tiempo ningún niño volvió a sonreír. Y, lo que es más extraño, todas aquellas flores llenas de rocío de la Tierra, ninguna de las cua- les se había marchitado hasta entonces, ahora empezaron a marchitarse y a deshojarse, y ninguna dura más de un día o dos. También los niños, que parecían inmortales en su infan- cia, empezaron desde entonces a crecer día a día, y pronto se hicieron jóvenes, y luego hom- bres y mujeres, y ancianos, antes de poder darse cuenta del triste cambio. Entretanto la malvada Pandora y el no menos malvado Epimeteo se quedaron en su casita. Los dos tenían terribles picaduras y sufrían gran dolor, que les parecía más intolerable porque era el primero que sentían desde que empezó el mundo. Como no tenían costumbre de sufrir, no podían comprender lo que el su- frimiento significaba. Además, estaban de muy mal humor uno con-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx