El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

jones en la cola. Una de ellas era la que había picado a Epimeteo. Al poco tiempo Pandora empezó a llorar con no menos dolor y susto que su compañero, y haciendo muchísimo más ruido que él. Uno de aquellos odiosos monstruos diminutos se le había posado en la frente y no sé hasta cuán- do habría seguido picándole si Epimeteo no hubiese corrido a espantarlo. Y ahora, si queréis saber quiénes podían ser aquellos feísimos animalejos que habían esca- pado de la caja, os diré que eran la familia en- tera de los males del mundo. Eran todas las malas pasiones. Eran las muchí- simas especies de preocupaciones. Eran más de ciento cincuenta penas distintas; eran las enfermedades, en gran número, de terribles y dolorosas formas; eran muchas más clases de calamidades de las que yo puedo deciros. En resumen: todo cuanto desde entonces ha afligido los cuerpos y las almas de la Humani-

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