El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

extraña y llevaba un gorrito que parecía estar hecho, en parte, de plumas; tanto, que yo lle- gué a creer que tenía alas. -¿Y qué bastón llevaba? -preguntó Pandora. -El más curioso que he visto en mi vida -expli- có Epimeteo-. Era como dos serpientes retor- cidas alrededor de una vara, y estaba tan bien tallado que al principio creí que las serpientes eran de verdad. -Lo conozco -respondió Pandora, quedándose pensativa-. ¡Solo él tiene un bastón así! Es Azogue, y él es quien la trajo para mí, y proba- blemente hay en ella trajes bonitos para que yo me los ponga, o juguetes para que jugue- mos tú y yo, o alguna golosina muy rica. -Puede que sí -respondió Epimeteo dando media vuelta-; pero hasta que Azogue vuelva y nos lo diga, ni tú ni yo levantaremos la tapa. -¡Qué chico más tonto! -murmuró Pandora cuando Epimeteo salió de la casita

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