El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood
-Ya te he dicho cincuenta veces que no lo sé - respondió Epimeteo, ya un poco molesto-. ¿Cómo quieres que te diga lo que hay dentro, si no lo he visto? -Puedes abrirla -dijo Pandora, mirando de reojo a Epimeteo-, y así lo veremos. -Pandora, ¿en qué estás pensando? -exclamó Epimeteo. Y su rostro expresó tal horror ante la idea de abrir la caja que se le había confiado con la condición de no abrirla nunca que Pandora comprendió que más valía no insistir. Pero le resultaba imposible no seguir pensando en la caja y hablando de ella. -Por lo menos -dijo-, podrías contarme cómo ha venido a parar aquí. -La dejó en la puerta -respondió Epimeteo-, un momento antes de que llegases tú, una perso- na muy sonriente y muy inteligente, al pare- cer, y cuando la dejó en el suelo apenas podía contener la risa. Iba envuelto en una capa muy
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx