El libro de las maravillas - Cuentos de Tanglewood

país lejano a una niña, también sin padre y sin madre, para que viviese con él y fuese su com- pañera de juegos y su ayuda. La niña se llama- ba Pandora. Lo primero que vio Pandora, cuando entró en la casita donde vivía Epimeteo, fue una caja grande. Y casi lo primero que le preguntó en cuanto cruzó el umbral fue esto: -Epimeteo, ¿qué guardas en esa caja? -Querida Pandora -respondió Epimeteo-, es un secreto y debes tener la amabilidad de no pre- guntarme nada sobre él. Han dejado aquí la caja para que esté bien guardada y yo mismo no sé lo que tiene dentro. -Pero ¿quién te la ha dado a guardar? -pregun- tó Pandora-. ¿Y de dónde proviene? -También eso es un secreto -respondió Epime- teo. -¡Qué fastidio! -exclamó Pandora haciendo una mueca-. ¡Me gustaría que la dichosa caja

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