El lenguaje oculto del altiplano

26 españolas aplicaron con mano de hierro la mita minera, un sistema de trabajo forzado que funcionaba como una picadora de carne humana, destruyendo comunidades agrícolas enteras y arrancando a miles de hombres indígenas de sus ayllus para confinarlos en los túneles de las Cajas Reales de Puno. Es necesario describir con total crudeza lo que ocurría en el interior de Laykakota para comprender el nacimiento de las danzas mestizas. Los mitayos eran obligados a descender a cientos de metros de profundidad por escalas de cuerdas y peldaños de madera carcomida, cargando sobre sus espaldas sacos de roca que superaban los cincuenta kilos. En esa oscuridad perpetua, el aire escaseaba y estaba saturado de gases nitrosos, polvo de sílice y vapores mortales de mercurio, elemento utilizado para la amalgama de la plata. Los pulmones de los trabajadores se colapsaban en pocos meses; el mercurio envenenaba sus sistemas nerviosos, provocándoles temblores incontrolables, pérdida de dientes y demencia antes de una muerte dolorosa y prematura. Los

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