El imperio inka

obligaciones católicas. Ciertos pueblos mantenían a algunos individuos al margen de los deberes católicos para proveer a los viejos dioses con esposas, sirvientes y oráculos. La famosa «extirpación de idolatrías» afectó la sierra central del Perú en distintos momentos desde 1608 hasta 1710. Los objetos de estas persecuciones no fueron muestras vivas de cultura prehispánica, sino cultos evolucionados durante muchas décadas de contacto con la iglesia. Cuando los jueces eclesiásticos decidieron perseguir y castigar la devoción a las huacas, quemar miles de momias y destruir todos los altares que pudiesen encontrar, buscaban borrar los resultados birreligiosos de previos intentos a la cristianización masiva (Estenssoro,

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