El imperio inka

2003). En algunos lugares intentaban sofocar protestas provocadas por abusos eclesiástico-comerciales (Acosta Rodríguez, 1979). El libro de «extirpaciones» más accesible (Arriaga [1621]1968, 1999) es, literalmente, un manual para dichos perseguidores. Aun así, los «extirpadores» terminaron preservando en documentos la misma cultura que pensaron extinguir. El Arzobispado de Lima (y, en menor grado, otras sedes) alberga un corpus estupendo sobre los juicios de idolatrías. Allí se escuchan todavía las voces de importantes oráculos de las huacas, como la del desafiante Hernando Hacas Poma, así como las de cientos de humildes seguidores de estos cultos — incluso sus gritos en las cámaras de tortura, que los secretarios eclesiásticos

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