El imperio inka
Para 1600, la cultura sagrada «india» y la memoria política de los incas, también parcialmente sagrada, habían atravesado múltiples transformaciones. Con la destrucción de los sacerdocios, peregrinajes y templos incaicos, el ritualismo no cristiano se volvió localista y descentralizado. Sobrevivía en una multitud de cultos rurales populares adheridos a las huacas: cuevas, montañas, altares de momias pertenecientes a ancestros, altares sacrificiales y ruinas prehispánicas. Las huacas eran reverenciadas como manifestaciones o sedes de divinidades que «poseían» las tierras, aguas y vidas de los campesinos. Para 1600, la mayoría de los «indios» habían encontrado la manera de compatibilizar sus deberes hacia las «huacas» con sus
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